Durante el fin de semana anterior el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) realizó su primera asamblea para definir el futuro de esta organización y el curso de su lucha por la inclusión en el espectro político-electoral de nuestro país.
Desde la perspectiva de la participación en esa asamblea, puede decirse que satisfizo las expectativas de sus organizadores, ya que abarcó a todo el país. También logró, al final de las deliberaciones, establecer niveles de cohesión colectiva aceptables para continuar sus proyectos de organización y movilización.
Esto no significa que la dirigencia central del FNRP haya alcanzado el objetivo de consolidar su liderazgo a nivel nacional, pues fue evidente la discrepancia entre el propósito de aislarlo al control de un reducido sector capitalino y la tendencia general a la creación de un liderazgo amplio y diversificado, de acuerdo con la multiplicidad ideológica y genérica de las bases.
Podría decirse que el FNRP ha salido avante en su primera prueba como estructura política en cierne, pero tiene un largo camino por recorrer para estar en condiciones de actuar, en la brega política, de manera orgánica y sistemática. Para conseguir esa capacidad necesita establecer un liderazgo nacional propiamente dicho y un plan de acción realista, no como partido sino como grupo de presión, por lo menos en esta etapa de su accionar primario.
En este sentido, la estrategia del FNRP planteada en esa asamblea parece estar orientada a conseguir un cambio sustancial en las reglas del sistema político-electoral que garantice la participación democrática y la transparencia en los procesos electorales y sus resultados.
Este sería, a simple vista, el trabajo prioritario de la estrategia del Frente, pues el objetivo fundamental de una Asamblea Constituyente originaria no es posible conseguirlo sin la elección universal de sus integrantes, de conformidad con los Poderes constituidos, ya que las asambleas auto-convocadas solamente son factibles en un estado amorfo cuando la institucionalidad es arrasada por la violencia revolucionaria.
La otra tarea prioritaria, según las resoluciones de esta asamblea, es la organización de 25,000 estructuras locales para consolidar y ampliar las bases, lo cual es también trabajo que requiere de mucha dedicación, pero sobre todo de una cuidadosa coordinación, exenta de excluivismos ideológicos y gremiales, lo mismo que de exacerbados personalismos.
Esa labor organizativa y de formación de cuadros, de llevarse a cabo adecuadamente, constituiría el reto más formidable para los partidos políticos, no solamente por la carga de competición que representa sino por la instrumentación moderna que esto exige, además de la readecuación de las minutas doctrinarias y de nuevas formas de accionamiento político en las masas.
Por el momento, no es posible vislumbrar qué sucederá en lo sucesivo en la conducción del FRNP y el cumplimiento de las metas trazadas, entre ellos la demanda para el retorno a Honduras de su coordinador general, el ex-presidente José Manuel Zelaya Rosales, actualmente residiendo en República Dominicana no como exiliado político sino como invitado del gobierno de ese país caribeño.
Sin embargo, en el contexto nacional, la convocatoria y movilización del FNRP en las circunstancias actuales, sobre todo en lo que se refiere a la postración de los partidos políticos, principalmente del Partido Liberal, es un acontecimiento importante para la reflexión y el análisis sobre el desarrollo de nuestro sistema político y de los anhelos de democratización en la sociedad hondureña.
Cortesia de
DIARIO TIEMPOhttp://www.tiempo.hn/editorial.html
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La Asamblea Nacional: un triunfo de las bases del FNRP
Tomás Andino
A pesar de lo que la prensa de la burguesía pueda decir, la Asamblea Nacional del FNRP “Campesinos Martires del Aguan”, fue un evento exitoso para el Pueblo en Resistencia.
Por supuesto, hubo de todo. Denuncias sobre credenciales incorrectamente asignadas, desorganización en el momento de la inscripción, mayorías mecánicas por sobre representación de algunos sectores afines a la conducción del Frente, maniobras desde la mesa directiva para impedir que la voluntad de la base prevaleciera y para impedir la discusión de puntos neurálgicos, etc.; lo cual condujo a duros debates, palabras fuertes, ánimos exaltados y en algún momento uno que otro empujon.
Pero por encima de esos incidentes el saldo final de la asamblea es positivo, por lo siguiente:
1. Los resistentes salimos unidos alrededor de las decisiones que recibieron el respaldo de las bases. Ese fue un primer gran triunfo sobre la derecha y el imperio que apostaban a que el FNRP saliera partido en dos o tres pedazos, o que la asamblea no concluyera sus
Cuando los pueblos hablan
Santos Pérez
Nada es eterno y todo cambia. Estas dos frases parecen pura retórica pero la historia, la vida misma y la naturaleza se han encargado de convertirlas en indubitables realidades. El pueblo egipcio ha hablado y la recia tiranía centralista cayó. No puede nadie oponerse a esas dos axiomáticas realidades, son los pueblos y no los pequeños hombrecitos de hojalata, los que escriben, cambian o mutan la Historia.
Acá en Honduras aún persisten las minorías, llenas de oro y filigrana, en su desmedido afán de ser midas capaces de convertir cada cosa que tocan en oro macizo. No entienden los mensajes históricos, no aceptan que deben cambiar para mantener su status con mas bajo perfil, se oponen a esas leyes inmutables, las niegan, las rechazan.
Los pueblos fueron los que erigieron las pirámides de Egipto y los pueblos son los pivotes de la historia. El ejército de Napoleón fue el que peleó sus batallas, Napoleón nunca disparó un solo tiro. En Irak, Corea o Sudán son los pueblos los que se oponen al invasor y al final el invasor tendrá que retirarse.
Los generales mandan pero los soldados pelean y cada soldado es parte del pueblo, por eso en Egipto no hubo masacre, el pueblo no mata al pueblo. En Honduras Wonderland no será diferente, cada día es un despertar de la conciencia de pueblo, de enorme poder, de energía, de sinergia entre hermanos de su mismo status y cuando el pueblo habla los tiranos caen...
Mientras los ecos de las transformaciones, de gobiernos derrocados, nos llegan desde los cuatro rumbos, Honduras inicia el camino lento pero inexorable hacia el cambio: hoy una resistencia amorfa, mañana un torrente demoledor. Hoy un pequeño grito ahogado por los ruidos de los medios condicionados, mañana un estruendo ensordecedor...pero la avalancha viene, Honduras ya no será el paraíso de los acomodados que insultan a los pobres con su petulancia, ni el nicho de la miseria mas abyécta de América...en el nuevo milenio que apenas despunta en la primera década del siglo, Honduras será modelo de rebeldía y fuerza para derrotar al peor enemigo que tienen los pueblos: Los hombres de hojalata.......
CORTESIA DE
DIARIO TIEMPO
La democracia, sus formalismos y falacias

Eduardo David Ardón
El sistema de la democracia representativa siempre ha sido cuestionado en Honduras, pero hoy más, después del Golpe de Estado.
No puede existir respeto y fidelidad a la Constitución, si los que tienen el poder del Estado son los encargados de violarla cuando consideran que sus intereses están en peligro.
Estudios anteriores nos demuestran que el 83% de los hondureños no está conforme ni satisfecho con la democracia y el 64% desea que surja un liderazgo que transforme el desarrollo democrático del país.
El pueblo exige que se ponga en práctica una democracia que funcione, sea esta burguesa o proletaria.
El gobierno que dirige don Pepe Lobo, surgido de la ilegalidad impuesta por el golpe, continua con las violaciones a las libertades, persiguiendo, golpeando y encarcelando y en el peor de los casos matando a maestros y partidarios de la Resistencia, por su actitud de protesta y oposición al régimen.
La democracia, como ha dicho el embajador norteamericano en nuestro país, Hugo Llorens, no solo es participar en las elecciones.
La democracia es como un organismo vivo de las instituciones del estado que representan al pueblo y deben responder a sus necesidades.
Abraham Lincoln definió la democracia como el poder del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, pero nunca contra el pueblo. Pero aquí surge una interrogante ¿Qué es el pueblo? ¿Quién es?
El concepto pueblo es una categoría histórico social, que considera a la población que constituye la fuerza productiva de un país. Al pueblo lo integran los obreros, campesinos, proletariado agrícola, trabajadores en general de la ciudad y el campo, los estudiantes, intelectuales de todas las profesiones que por lo general están desprotegidos, viven de un salario o sueldo y son los creadores de la riqueza del país, en pocas palabras, los que tiene que vender su fuerza de trabajo como una mercancía al capitalista dueño de los medios de producción traducidos en fabricas.
Las personas que ocupan el poder económico y político para defender sus intereses de clase y que por lo general forman parte del gobierno, no se consideran parte del pueblo porque actúan contra él y no se adhieren a sus intereses, sentimientos y esperanzas.
Los jerarcas del ejército, policía, cuerpos punitivos, autoridades eclesiásticas, no son pueblo, sino que por el contrario, se aprovechan del mismo para actuar en contra de sus intereses.
El concepto democracia, por otra parte, es abstracto, complejo, de múltiples significados que adquiere su concreción o realidad de acuerdo con los aspectos que quiere resolver, por ello, no es igual en ningún país.
Por esta razón de engaño, es que la democracia en Honduras es un juego dramático, trágico o cómico.
En algunos países la democracia es sinónimo de valores éticos y humanistas. En otros, la palabra democrática se forma con los valores anti éticos que los adoptan los políticos para establecer miseria, pobreza, ignorancia, enfermedades, inseguridad, inestabilidad política, violencia, impunidad, traición a la patria, etc.
Concretamente, la degradación humana con la participación y complacencia del mismo pueblo.
Las dictaduras y gobiernos represivos se han encargado de liquidar la incipiente democracia que han transitado algunos estados.
Lo que ocurre en Túnez y Egipto es demostración de lo que decimos. Treinta años de dictaduras en estos dos países, tienen a los pueblos egipcio y tunecino en las calles bajo el fuego de la metralla y toletazos de la policía.
En Egipto ya suman mas de 300 muertos y los estados Unidos, aliado de Mubarak, porque le ha cuidado la espalda de los hermanos musulmanes, no hace nada por detener la masacre.
Por lograr el objetivo democrático es necesaria la redistribución del poder, de tal manera que el pueblo participe en las decisiones más importantes del país.
Esto significa que hay que dar el salto de la democracia representativa a la participativa que es la que exige en nuestro país la Resistencia y el pueblo.
De acuerdo con estos criterios ¿Sera posible la democracia en Honduras? La marcha de nuestra sociedad y sus esfuerzos por construir una democracia más equitativa no se detiene, este o no reflejada en los medios de información.
Volver a la democracia en el país es retrotraernos en el tiempo, antes del golpe de estado y deponiendo toda actitud autoritaria de los poderes del mismo.
Significa también deponer la actitud tozuda de la Corte Suprema, Fiscalía y Ministerio Publico y facilitar el retorno, de Republica Dominicana del Presidente Mel Zelaya. El exilio ya dura un año y el pueblo urge y necesita la presencia de Mel para continuar la lucha democrática detenida por la fuerza de las bayonetas.
Si Pepe Lobo culpa a la Corte por la negativa al regreso de Mel, lo más correcto es llamar a unirse al pueblo para resolver esta situación.
¿O es que es más fuerte la terquedad del Fiscal y Presidente de la Corte, que la opinión del pueblo hondureño?
Por su parte, el Frente Nacional de Resistencia Popular debe organizar todos los mecanismos de seguridad para que el coordinador nacional de la Resistencia regrese.
Las discrepancias deben hacerse a un lado y partir de lo que es común a todos: la oposición al golpe.
Procedamos, en la lucha, a cambiar el formalismo y las falacias de la democracia hondureña, convertirla en participativa y en un instrumento de desarrollo del país, que cumpla con los intereses del pueblo.
Honduras: Una creciente insubordinación silenciosa
Ollantay Itzamná
La historia oficial hondureña está empedrada de recurrentes guerras civiles y golpes de Estado. Desde la “independencia” (1821), hasta el arribo del dictador Carías al poder (1939), los caudillos resolvían con las armas lo que no podían en las urnas. En 1963 los rifles retomaron el palacio de gobierno por cerca de dos décadas. A principios de la década de los 80, el ejército nacional, desprestigiado por su criminalidad, y desahuciado por el gobierno de los EEUU. se vio obligado a trasferir el gobierno a los civiles. Y así, unos civiles sin mucho poder, y una cúpula militar con mucho poder, pero sin un ápice de vocación patriótica, simularon una democracia formal a la hondureña. Pero, como todo simulacro, esta democracia de los patrones colapsó con el golpe de Estado de 2009, defenestrando al propio Estado.
Este desfile de fusiles y simulacro de urnas fortaleció el colonialismo interno en Honduras. El Estado, para dominar y colonizar a su población, recurrió a un sistema educativo disciplinario, al bipartidismo obcecado, a supersticiosos procesos de evangelización, a un parasitario servicio militar obligatorio y a unos comandos de medios de (des)información bien sincronizados. De este modo, la ignorancia, el analfabetismo, la superstición, la prepotencia, la resignación y la indiferencia adquirieron carta de ciudadanía hondureña. Y así la población sucumbió en un profundo y perenne adormecimiento nacional.
Pero el golpe de Estado del 28 de junio de 2009 sacudió las estructuras del imaginario colectivo. ¡Feliz culpa la que perpetró aquel fatídico acto criminal sin medir sus consecuencias aún insospechadas! Los tabús y los mitos tradicionales que sostenían las anquilosadas relaciones de poder entre los patrones y la servidumbre política se remecieron.
El golpe de Estado no sólo fecundó el inédito movimiento social del Frente Nacional de Resistencia Popular, sino activó en las y los hondureños en resistencia una ciudadanía aún inexplorada. Son impresionantes las asambleas locales, municipales, departamentales y regionales de este movimiento, no sólo por la concurrencia y las ansias de participación de las y los resistentes, sino, sobre todo por la nueva actitud de estas y estos ninguneados por el sistema feudal hondureño.
En una sociedad, acostumbrada, hasta no hace mucho, a la “recompensa” económica para concurrir a las asambleas (así los domesticaron los dueños de los partidos políticos), es sorprendente la disponibilidad de tiempo y recursos para “estar debatiendo, por largas horas, los asuntos del país”. Las reuniones semanales de los colectivos de la resistencia, prácticamente se están convirtiendo en el semillero de la nueva ciudadanía activa y reflexiva naciente en Honduras.
En las asambleas, ellas y ellos no tienen las palabras técnicas exactas para expresar su rebeldía frente al sistema y ante los políticos tradicionales dentro del movimiento. Pero, tampoco están más para ver, oír y callar. Saben lo que no quieren. Aunque el cómo llegar a lo que quieren es todavía una tarea pendiente. En otros tiempos no muy lejanos, estos insubordinados, psicológicamente estaban estructurados para escuchar y asentir la voluntad opresora de sus patrones. Ahora ya no. Ellos se quedan en las asambleas hasta el final, defendiendo sus ideas y haciendo sentir su mayoría demográfica sobre la minoría de quienes ya tuvieron su oportunidad.
La reconfiguración identitaria de estos nuevos sujetos es sorprendente. Muchos abiertamente repudian su pasado político (en Honduras, la pertenencia a un partido político, es una cuestión cultural). Las iglesias (evangélicas y católica) perdieron feligresía porque las jerarquías (con pocas excepciones) defendieron y defienden el golpe de Estado. A la sacrosanta Fuerzas Armadas y a la Policía Nacional les gritan: “nos tienen miedo porque no tenemos miedo”. Los medios empresariales de (des)información se impacientan porque merma su audiencia. La religiosidad de la obediencia sumisa decrece, en una Honduras de la cristiandad.
Mientras esto ocurre, las espiritualidades de la resistencia emergen en espacios y circunstancias insospechadas, alimentando la creciente insubordinación insurgente. Nadie sabe a ciencia cierta qué forma tomará finalmente esta rebeldía hondureña, lo único cierto es que Honduras jamás será la misma de antes después de este despertar
Cortesia de
VOS EL SOBERANO